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Todo sobre extractores para radicar el gas Radón

Resumen

El gas radón es un elemento radioactivo de origen natural, que afecta a la salud de las personas y que tiende a acumularse en viviendas, escuelas o lugares de trabajo. Es un gas muy dañino para el organismo y se considera la segunda causa del cáncer de pulmón. Es por ello que debemos conocerlo mejor y tratar de reducir su nivel, por ejemplo, con el uso de extractores.

Hoy queremos profundizar en el gas radón y en cómo podemos trabajar para rebajar sus niveles de concentración, ya sea en casa o en el trabajo. Desde Sistemas de Ventilación Air-in proponemos el uso de extractores como uno de los métodos más fiables para mejorar la ventilación de las habitaciones.

Qué es el gas radón

Como hemos dicho, el gas radón se trata de un elemento natural y radiactivo, producto de la descomposición del uranio del suelo y las rocas. Las edificaciones que han sido construidas sobre depósitos naturales de este gas, pueden sufrir las consecuencias de sus altos niveles de concentración.

El gas radón no tiene olor ni sabor, tampoco un color concreto que nos ayude a descubrirlo visualmente. Pero se va adhiriendo a las paredes y objetos de las habitaciones, así como a las células de las vías respiratorias. En grandes cantidades, pueden empezar a dañar el ADN y provocar o acelerar el cáncer de pulmón.

Cómo reducir los niveles de gas radón

Es importante dejar claro que la eliminación del gas radón es algo que no podemos pasar por alto. Se trata de una sustancia muy nociva y reducir sus niveles está en nuestra mano. La ventilación a través de extractores es la solución más sencilla y eficaz, pero no la única. También debemos tomar otras medidas de gran ayuda.

En primer lugar, si hemos descubierto grandes concentraciones de gas radón en nuestra vivienda u oficina, tendríamos que buscar algún tipo de grieta en paredes o sótanos. Este puede ser un lugar por el que se adentre el radón y que, por muchos extractores que utilicemos, seguirá acumulándose poco a poco.

Para ello, la acción principal es sellar toda grieta encontrada, aunque no hayamos detectado el gas radón por alguna de ella. En garajes, bodegas o trasteros pueden acumularse estos desperfectos, por lo que es primordial examinar con detenimientos estos lugares e impermeabilizarlos.

Por otro lado, podemos instalar ventiladores y extractores que nos permitan extraer el gas radón del suelo. A través de un sistema de tuberías, haremos que lleguen a algún lugar en el que no afecte a la población ni a los ecosistemas cercanos.

Algo similar encontramos en la despresurización del suelo, un método que también ha conseguido muy buenos resultados. Se trata de una técnica eficiente que consiste en utilizar arquetas o bulbos de depresión bajo la vivienda. A través de elementos extractores, de al menos 5 Pascales, el gas radón del terreno se lleva al sistema de eliminación. Lo más habitual es elevarlo hasta la cubierta del edificio o algún otro punto elevado, impidiendo que afecte a los habitantes de la casa.

Como decimos, las corrientes de aire y la ventilación serán clave para reducir los niveles de gas radón. El aire exterior tiene una concentración muy baja de este elemento, aunque sea en zonas proclives a ello, es el de interior y el subterráneo el más afectado. Con los extractores adecuados podemos crear un flujo de aire que nos ayude a minimizar sus efectos.

Una técnica conocida como forjado sanitario puede ser especialmente efectiva contra el gas radón. Gracias a este elemento estructural, utilizado habitual mente para elevar el forjado de una casa y reducir la humedad proveniente del suelo, puede aplicarse a este otro problema. Si instalamos uno o varios extractores y rejillas de ventilación, incorporaremos un sistema mecánico para reducir el gas.

Lo mismo podemos hacer con los espacios habitados de nuestra vivienda o lugar de trabajo. Los métodos actuales de ventilación, como los que incluyen un sistema de recuperación de calor, pueden aumentar la ventilación de un edificio.

Una vez se hayan llevado a cabo las diferentes soluciones para rebajar los niveles de gas radón, es importante realizar mediciones periódicamente (al menos cada cinco años). Así descubriremos si el uso de extractores y otros métodos ha funcionado, y si vuelve a suponer un problema la contaminación del entorno.

Encontramos tres métodos diferentes:

  • Instantáneos: Realizan un barrido general, ideal para identificar puntos de entrada del gas radón.
  • De lectura continua: Realizan una medida cada cierto tiempo, estableciendo una relación de la concentración de gas radón y las diferentes actividades y soluciones llevadas a cabo.
  • Integrados: Permiten la inspección y reconocimiento del terreno, por lo que ayudan a tomar las decisiones correctoras más adecuados.

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